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Fuente: imdb.

Crazy Heart os enganchará desde el principio. El siempre solvente Jeff Bridges, sin duda uno de los mejores actores de la historia del cine, encarna en esta película el papel de un decadente cantante de country entrado en años y aficionado a empinar el codo. El personaje va tocando su música de tugurio en tugurio al calor de una fama antaño merecida pero ya casi olvidada.

La capacidad de Jeff Bridges por meterse en este tipo de papeles nunca deja de sorprenderme. Su dominio llega hasta el punto de que en una de las escenas, apoya un vaso de whisky en su pecho mientras yace en la cama, y acto seguido con un ágil golpe de muñeca lo mueve hasta la mesilla de noche sin derramar ni una gota.

Con detalles como este iremos descubriendo a un personaje muy rico en matices y lleno de potencial mal aprovechado, tanto personal como profesionalmente, por su afición a la botella.

En esta película también aparece otro titán de la interpretación como Robert Duvall, encarnando uno de los amigos del protagonista con quien comparte momentos de amistad entrañables.

Lo peor de la película es la aparición del siempre acartonado, robótico e inexpresivo Colin Farrel haciendo de estella del country en la cresta de la fama. También encontramos a la insulsa pero exuberante Maggie Gyllenhaal en el papel de madre soltera que hace migas con el protagonista. No había reparado hasta ahora que ésta última es hermana de otro rey de la insipidez interpretativa como es Jake Gyllenhaal. Esto explica bastantes cosas…

Por lo demás Crazy Heart fluye maravillosamente hasta convertirse en una de las películas más amables y positivas que he tenido el gusto de visionar recientemente. La banda sonora se compone de temas country, algunos de ellos tan buenos como para gustarme a mí, que no soy muy aficionado a este tipo de música. De hecho, algunos de los temas todavía los tarareo…

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